martes, 23 de julio de 2019

Día 19 de #30díasdeescribirme: describí tus rituales matutinos en tercera persona


Su despertador sonó 30 minutos antes de la hora en la que realmente necesitaba levantarse, como siempre. Presionó el botón de Snooze y se volteó para abrazar a su esposo, pero no, en la cama había un intruso, su hijo de seis años volvió a pasarse en la noche. Sonrió y lo abrazó a él entonces. Media hora después y luego de tres ciclos de Snooze se bajó de la cama y puso sus pies en el helado piso de su cuarto, “tengo que comprar una alfombra”, pensó. Fue al baño, orinó y se lavó la cara tan rápido como pudo “Un poco más fría y sale hielo”, dijo en voz baja. Salió del baño, se sentó en su cama de nuevo y tomó el teléfono para revisar cómo estaría el clima ese día, “que no haga tanto frío, que no haga tanto frío”, repitió como un mantra con los ojos cerrados. Corría el invierno, por supuesto que haría frío. Así que lanzó el teléfono sobre la cama y se fue a poner la ropa del gimnasio, la más abrigada que tenía. Se vistió en menos de dos minutos y se fue a la cocina a preparar su desayuno y dejar listo el de su esposo y el de su hijo, que seguían durmiendo calentitos en la cama. Luego de desayunar fue a su cuarto a buscar su bolso del gimnasio y no resistió la tentación de acostarse con sus amores “cinco minutos y ya”. Se acurrucó con su esposo un rato, se levantó, buscó su podcast favorito en el celular, se puso los audífonos y salió caminando hacia el gimnasio.

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