La fabricación de la témpera es
un proceso sencillo, pero sumamente costoso ya que para conseguir los colores
es necesario entrar a un mundo desconocido a través de un portal que se abre
cada cuarenta y siete mil quinientos ochenta segundos en algún lugar de la
selva amazónica venezolana.
Para entrar al mundo desconocido
no basta con estar en el lugar indicado en el momento indicado. Los Recolectores
de Colores deben ser personas que recientemente hayan pasado por una gran
desilusión y que al momento de cruzar sientan un inmenso dolor. Los fabricantes
de témpera pagan millones de dólares a los hospitales psiquiátricos para
obtener las bases de datos de los pacientes y poder así seleccionar a los
recolectores.
Al cruzar el portal el recolector
entra a un mundo con más colores que la fábrica e Willy Wonka, en la entrada
del mundo desconocido lo primero que debe hacer es pasar por la taquilla de
bienvenida y retirar una lista de 13 colores requeridos y una tarjeta con dos
instrucciones. La primera le indica al recolector tendrá una semana para
conseguir árboles cuyas hojas sean de algún color de la lista y sentarse bajo
su sombra a leer algunos de los libros que le entreguen las ardillas mágicas
que habitan en las ramas de cada árbol, el recolector no lo sabe, pero en cada
libro hay mensajes importantes que lo ayudará a superar la crisis que está
atravesando. Y la segunda instrucción le indica al recolector que bajo ningún
concepto debe llorar.
Una vez transcurrida la semana el
recolector debe dirigirse al Cuarto Arcoíris, una habitación con vista
panorámica a todo el mundo desconocido donde podrá sentarse a escribir acerca
de sus pesares y de lo que ha aprendido durante su semana de recolección. Junto
a la ventana hay un escritorio de cristal y una libreta de hojas. En la primera
página se lee la última instrucción: “A partir de este momento usted puede
llorar, recoja sus lágrimas en los recipientes que se encuentran junto a la
ventana”.
Algunos recolectores tardan más
que otros, pero todos lloran y sus lágrimas son de colores, del color de cada
árbol en el que se sentó a leer.
Es así como se fabrica la
témpera, curando almas.