1. En
la esquina de mi cuarto hay dos maletas desde hace dos semanas, y se han
convertido en ropero. Christian, mi esposo, las dejó ahí luego de sacar su ropa
de verano para irse a España a realizar un trámite. Pude haberlas bajado, pero en
cambio preferí ir colocando ropa, sucia y limpia encima.
2. En
línea con el desorden en el que se ha convertido mi cuarto, encima de mi cama,
desde donde escribo, hay: un pantalón que usé ayer, el sostenedor viejo y roído
que usé hace dos noches para dormir, un robot rojo y enorme de mi hijo, la
bolsa clic donde guardaba el efectivo cuando recién llegamos a chile y no
teníamos cuenta en algún banco, la media que se quitó mi hijo hace dos noches
mientras dormía.
3. Desde
aquí puedo ver el grifo de mi bañera. Está sucio y lo sé desde que me mudé,
hace mes y medio. Pensé que era un asco que los antiguos inquilinos la tuviera
así, pero heme aquí, viendo el mismo grifo mes y medio más sucio.
4. En
mi baño hay una rejilla que no había visto, me preguntó para qué es: ¿ventilación?,
¿drenaje? La rejilla también está sucia.
5. En
mi cuarto hay tres puertas, sin contar los ventanales. De pronto quise saber cuántas
puertas hay en mi casa:
a.
20 puertas abatibles: 3 en mi cuarto, la del baño
de Nico, la del cuarto de Nico, la de la entrada, 10 en los gabinetes de la
cocina y 4 en los gabinetes de los baños.
b.
2 puertas corredizas del closet del pasillo.
6. Dos
de los pasadores de las bisagras de la puerta de mi baño están un poco salidos,
quizá por eso la puerta no se mantiene abierta al 100%
7. El
marco de la puerta del baño tiene arriba una marca que parece ser consecuencia de
algo que roza con la puerta, quizá por eso la puerta no cierra al 100%. Me acabo
de dar cuenta que esa puerta no sirve mucho.
8. La
puerta de mi closet tiene una cerradura y yo no tengo la llave. Me pregunto si
la del cuarto de Nico será igual. Tengo que hablar con Eduardo
9. Estoy
en el piso 24, y aun así puedo escuchar el ruido de la calle, carros pasar,
perros ladrar, motores de moto rugir. Se me arruga el corazón y hago puchero
recordando el camión de las verduras de mi casa: “Lleve el plátano a tres por
mil, aló?. La piña, fresca y jugosa, llévela por dos mil”
10. Mi
hijo está viendo Karate kid en la sala mientras juega carta con su abuela. Los
escucho porque acá desde mi cuarto se escucha todo.
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